EL DESEQUILIBRIO FAMILIAR EN LA VIDA DEL MINISTRO

Una de las áreas en las cuales el Señor desea manifestar su Gloria es indudablemente en la familia. La voluntad de Dios es que tengamos una familia bendecida.

Cuando miramos en la Biblia, más precisamente en las llamadas Epístolas Pastorales (1 y 2 Timoteo, Tito) vemos que uno de los énfasis de Dios para todos aquellos que desean servirle es tener una familia que manifieste el carácter y el orden de Dios.

Muchos glorifican a Dios con sus ministerios pero no con sus familias. Necesitamos saber que por más que prediquemos la Palabra de Dios a multitudes y seamos exitosos en el campo ministerial, si nuestro matrimonio y familia no funcionan como Dios espera, habremos fracasado. No se puede ser exitoso en el ministerio y un fracasado en la familia. La voluntad de Dios es que haya en nuestras vidas un equilibrio familiar-ministerial.

Es bueno que repasemos uno de los requisitos básicos y fundamentales que Dios espera de todos aquellos que desean servirle. Leamos con atención lo que dice 1 Timoteo 3:4-5
“… que gobierne bien su casa… pues el que no sabe gobernar su propia casa ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?”

¿Se ha puesto a pensar porqué el Espíritu Santo ha registrado éstas palabras dirigidas a todos aquellos que están o desean estar en el ministerio?. El Señor lo ha hecho para que manifestemos un equilibrio familiar-ministerial.

El pasaje de 1 Timoteo 3:4-5 nos está diciendo lo siguiente. Voy a parafrasearlo para una mejor comprensión:
“No puedo servir con mi ministerio eficientemente en la casa (iglesia) de Dios si PRIMERO no sirvo eficazmente en mi propia casa.”

Esta es una verdad escritural indiscutible:
1) Cuidar mi propia casa primero, para tener autoridad y poder luego

2) cuidar la casa (iglesia) de Dios.

Cuando este orden se cumple, hay un verdadero equilibrio: Nuestra familia resulta bendecida y nuestro ministerio se verá respaldado por la Autoridad del Señor.

Este principio bíblico es muy sencillo, no hace falta “espiritualizarlo” ni hacer teología con el. Sólo hace falta practicarlo.

Satanás como nunca antes está atacando la unidad familiar. El está resquebrajando muchos hogares con el propósito de alterar el orden estipulado por Dios. Los hogares de los que están sirviendo en el ministerio no son la excepción, más bien son EL BLANCO PREFERIDO DEL ENEMIGO.

Satanás sabe muy bien que si el hogar de un ministro se resquebraja no glorificará al Señor. Satanás sabe muy bien que si en el hogar de un siervo de Dios, los roles bíblicos no se practican, el mensaje del Evangelio será desacreditado, la Palabra de Dios será menospreciada y el siervo de Dios será rechazado.

La Biblia nos enseña a no ignorar las maquinaciones de nuestro enemigo. Por eso, debemos contrarrestar esos ataques utilizando la Palabra de Dios. Aquí la solución es empezar a trabajar para “gobernar bien nuestra propia casa”, dando lugar principalmente al Espíritu Santo para que cada integrante cumpla el rol estipulado por el Señor.

Si deseamos que nuestro ministerio tenga peso y efectividad espiritual, necesitamos tener nuestra familia en condiciones. ¡Cuántas veces los que estamos en el ministerio descuidamos nuestras familias por tantas ocupaciones ministeriales!. Los ministros necesitamos muchas veces aprender a decir ¡No! a muchas actividades y dedicarle más tiempo a nuestras familias.

Generalmente, por nuestro celo por la obra de Dios, estamos aceptando compromisos ministeriales y sin pensar descuidamos el tiempo que necesita nuestra familia. De esa manera caemos en el desequilibrio familiar-ministerial y el diablo allí nos lanza su golpe certero y destructor.

Dios nos ha llamado a Su equilibrio, para tener una familia bendecida y ser ministros útiles en su obra. Necesitamos dar lugar al Espíritu Santo para que nos ilumine y nos muestre con claridad porqué hay en nuestras propias vidas un desequilibrio familiar-ministerial.

Una vez que lo hayamos detectado, quizás será necesario realizar ajustes y cambios en nuestra vida personal, familiar y ministerial a fin de encausarnos en la Voluntad de Dios y ser equilibrados.

El Espíritu Santo está hablándonos en este tiempo a lo profundo de nuestro corazón y nos exhorta como siervos de Dios a no descuidarnos y ser equilibrados bíblicamente para tener una familia bendecida que respalde nuestra tarea ministerial. Si lo hacemos, tengamos la plena seguridad que lo que emprendamos y realicemos ministerialmente tendrá el sello y la aprobación de Dios.