ES TIEMPO DE CRUZAR HACIA EL OTRO LADO

Una de las experiencias más hermosas en la vida cristiana es sin lugar a dudas, la guía del Espíritu Santo para dirigirnos al centro de la voluntad de Dios.

Estar en el centro de la voluntad de Dios no significa necesariamente que debamos estar quietos y detenidos. Muchas veces puede ser que necesitemos movernos de un lugar al otro, como el río de Dios se mueve. Aprender a moverse como el Espíritu Santo se mueve, requiere de nosotros los creyentes en Cristo Jesús, sensibilidad y disposición.

El Señor desea formarnos más a su imagen y que encontremos nuestro destino, por eso, muchas veces, él está interesado que pasemos al otro lado. ¿Qué significa pasar al otro lado? Movernos hacia el lugar que Dios quiere, donde muchas veces requiere dar un paso de fe hacia lo desconocido, pero siempre es conocido para Dios.

La expresión “cruzar al otro lado” puede ser, entre otras cosas, tomar una decisión o determinación importante, recibir alguna bendición especial. Cuando cruzamos al otro lado nuestras vidas crecen, maduran y nuestra comunión con Dios se incrementa.

En el Antiguo Testamento encontramos un pasaje que nos habla como pasar al otro lado.

Éxodo 14 nos presenta el cuadro de un pueblo oprimido que debía moverse a un lugar desconocido para ellos pero bien conocido para Dios. Este pueblo es el pueblo de Dios. Leyendo los acontecimientos como sucedieron recibiremos luz del Señor para que nosotros hoy crucemos al otro lado efectivamente. En el v.2 Jehová Dios le dice a su siervo Moisés “di a los hijos de Israel…” El pueblo debía pasar al otro lado, entonces el Señor les dio una orden. Esta orden era ni más ni menos la Palabra de Dios, para que el pueblo la obedeciera.

Si usted desea pasar al otro lado lo primero que debe saber es si lo que va a hacer tiene el respaldo de la Palabra de Dios. ¿Por qué debe tener el apoyo de las Sagradas Escrituras? La respuesta la encontramos en el v.5: “sabrán… que yo soy Jehová”. Cada paso, cada decisión en su vida debe glorificar a Dios, por eso es que necesita estar apoyado en la Palabra de Dios. Moverse sin el aval de las Escrituras es lo mismo que pretender ir a la jungla sin un guía. Si usted intenta cruzar al otro lado sin el apoyo y la aprobación previa de la Palabra de Dios, morirá en el intento.

Cuando un creyente desea glorificar al Señor, busca primero estar en la misma línea de pensamiento de la Palabra de Dios. Esto significa agradar a Dios y desagradar al poder de las tinieblas.

El v.8 nos habla de estos dos enemigos del pueblo de Dios: 1) Faraón, que representa a Satanás y 2) Egipto que es una figura del mundo. Para poder cruzar al otro lado debemos enfrentarnos con ellos, pues quieren destruirnos.

Lo mismo le sucedió al pueblo de Israel en los vv.8-9 “Faraón, rey de Egipto… siguió a los hijos de Israel;…“Siguiéndolos pues los egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército…” Satanás y el mundo (influenciado por el) saben que si cruzamos al otro lado, seremos bendecidos y glorificaremos al Señor. ¿Entiende ahora porque está siendo atacado como nunca antes?

El v.8 continúa diciendo algo determinante para avanzar y cruzar al otro lado: “… los hijos de Israel habían salido con mano poderosa”. La frase “mano poderosa” es ni más ni menos el poder del Espíritu Santo. Zacarías 4:6 dice que ‘no con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

No sólo necesitamos el apoyo de las Escrituras, sino también necesitamos el respaldo del poder del Espíritu de Dios. Con la palabra sola nos secaremos; con el Espíritu solamente explotaremos, pero con la palabra y el Espíritu Santo avanzaremos.

Para pasar al otro lado con éxito la única manera de hacerlo es con la guía de la Palabra y el Espíritu de nuestro Dios, caso contrario seremos abatidos por los enemigos. El v.9 refleja en una sola palabra que todo le venía “encima” al pueblo de Israel: “siguiéndolos”. Esto era cuestión de vida o muerte.

En circunstancias como esas necesitamos tener actitudes correctas para evitar ser alcanzados, derrotados y no poder pasar al otro lado:

a) V. 9 “los alcanzaron acampados” En tiempos de persecución del enemigo, lo peor que uno puede hacer es detenerse. En estos tiempos debemos dejar de lado la pereza espiritual y tomar una actitud de avance. Hay creyentes que ante situaciones difíciles bajan sus brazos y dicen: – que se haga la voluntad de Dios -.

Ahora bien, esta expresión puede ser dicha de dos formas: I) por cobardía espiritual o II) como demostración de sujeción al Señor. Tenemos que reconocer que la mayoría de las veces la decimos por cobardía espiritual, por no animarnos a creer y ejercer autoridad. Tengamos cuidado de estar acampados cuando en realidad deberíamos estar avanzando.

b) V. 10 “temieron en gran manera”
La consecuencia de estar acampados es llenarnos de temor en vez de fe. 1 Juan: 18 dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en si castigo”. Cuando tememos, quedamos presa de ese temor y además inmovilizados para cruzar al otro lado.

Vivir bajo temor es paralizante, anula la fe y acrecienta la incredulidad. Por eso, necesitamos echar fuera el temor, colocándonos bajo la cobertura de amor del Señor y confesar lo que dice 2 Timoteo 1:7 “Dios no nos ha dado espíritu de cobardía, sino de poder…” Tenemos a nuestra disposición la capacidad para decirle no al temor y decirle sí al poder de Dios. ¡Usémosla!

c) El V.10 nos dice que “clamaron a Jehová”
El pueblo de Israel clamó cuando todo se les vino encima. Ellos clamaron por temor cuando el deseo de Dios es que le busquemos en todo tiempo para tener comunión íntima con él. Si usted desea cruzar al otro lado desarrolle una comunión diaria e íntima con el Señor, sean los tiempos buenos o malos. Dígale a El: “No te dejaré hasta que me bendigas… y cuando lo hagas aun así tampoco te dejaré”.

d) Los VV.11-12 nos enseñan que pensaba el pueblo de Israel: “… muramos…”, “servir a los egipcios”
Ellos pensaban ser derrotados y morir. Estaban mirando las circunstancias y los enemigos en vez de mirar a Dios. Cuando no ejercemos fe, crece la incredulidad y miramos las cosas como seres racionales en vez de mirarlas con ojos espirituales.

Debemos dar lugar a la presencia del Espíritu para que nos ministre fe inamovible y podamos proclamar: “El Señor me puso por cabeza y no por cola” (Deuteronomio 28:13), es decir, proclamar con fe: ¡Voy a vencer en el nombre del Señor!

e) En el V.13, Moisés le dice al pueblo: “No temáis; estad firmes y ved…”
¡Qué consejo! Moisés sabía que si temían, se iban a llenar de incredulidad y no verían la gloria de Dios. La falta de fe trae temor y el temor nos impide creerle al Señor. Cuando vemos por la fe podemos proclamar confiadamente: “Si, veo que cruzaré hacia el otro lado”. Para poder cruzar es necesario estar firmes creyendo la Palabra de Dios. Sin una palabra rema de Dios no cruzaremos.

Recibir una palabra rema de Dios significa recibir una palabra específica, para nuestra situación específica. El v. 14 debe ser para nosotros hoy una palabra rema como lo fue para el pueblo de Dios ayer, si deseamos cruzar exitosamente al otro lado: “Jehová peleará por vosotros y vosotros estaréis tranquilos”. Cuando damos lugar a la fe, veremos al Señor peleando contra nuestros enemigos, que no quieren que pasemos al otro lado para glorificar a Dios.

f) El v.15 confirma una vez más lo que venimos diciendo en este artículo: que no debemos quedarnos acampados sino marchar: “¿Por qué clamas a mí? di a los hijos de Israel que marchen”
Es como si el Señor le hubiera dicho a Moisés: – Diles a los herederos de mis promesas que tomen la autoridad que les he dado -.

En este momento crucial para el pueblo de Israel, hasta el mismo Moisés dudó y por lo que podemos entender del pasaje, el clamó al Señor por ayuda. Fue por eso que el Señor le ordenó: – ¡Deja de orar y marcha en mi nombre!

Hay momentos en que debemos dejar de orar y empezar a marchar. No hacerlo es lo mismo que orar por un plato de comidas en frente de un negocio que tiene un cartel en el frente que dice: “Hoy comida gratis por inauguración”. En esa situación lo que usted debe hacer es dejar de orar, cruzar la calle, entrar al negocio y ¡comer todo lo que quiera! Esto es lo que significa “marchar” en términos espirituales.

g) Cuando el pueblo de Dios “marcha” debe tomar autoridad. El v. 16 lo afirma: “Y tu alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco”
Las palabras “alza”; “extiende”; “divídelo”, “entren” son sinónimos de la expresión “tomar autoridad”. Mateo 18:18 dice: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo”. ¿Quién ata primero? ¿El cielo o la tierra? ¡La tierra!, es decir, los creyentes en la tierra.

Dios esperará para manifestar su poder, a que usted y yo nos movamos primero. Es la palabra de Dios. La palabra “atar” en el original griego tiene varios significados: – Sujetar (hechos 12:6); – Preso (Col 4:3) y – Encadenar (Marcos 6:17).

Debemos en el Nombre de Jesucristo, atar lo que debe ser atado y desatar lo que debe ser desatado. Como consecuencia, el v.17 dice: “Y he aquí, yo endureceré el corazón de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería; y sabrán los egipcios que yo soy Jehová”. Las expresiones “yo endureceré” y “yo me glorificaré”, expresan claramente que Dios hará la obra, después que usted y yo nos movamos por fe. El espera que su pueblo se esfuerce y ejerza fe.

El v. 19 reafirma una vez más esta verdad: “Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas”. Por lo leído podemos deducir que la presencia de Dios en vez de ir delante de ellos, cambia su posición y se coloca detrás de ellos. ¡Esto es la escuela de Dios! El hace estas cosas para animarnos a ejercer autoridad y fortificar nuestra fe. Él nos dice: – Vamos, toma la delantera -.Dios se mueve de esa manera para que usemos la fe y recibamos recompensa. Hebreos 11:6 dice que la fe trae galardón. La fe tiene un premio y por sobre todo agrada al Señor.

El v.21 dice: “Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas”. Si Moisés no hubiera tomado autoridad, Dios no hubiera hecho que el mar se dividiese, pero como él tomó la autoridad que le había sido dada “los hijos de Israel entraron por medio del mar” (v.22).

Leyendo los vv.23-25 aprendemos que cuando ejercemos la autoridad que Dios nos ha dado los enemigos y las circunstancias se rinden, pues ellos deben postrarse ante la autoridad del nombre de Jesucristo. Los enemigos de Dios son nuestros enemigos. Estos deben rendirse ante la autoridad del Señor y deben ser destruidos para que no nos toquen ni nos afecten negativamente.

Por eso el v.26 relata lo siguiente: “Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre su caballería. Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar, y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó a los egipcios en medio del mar. Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; NO QUEDO DE ELLOS NI UNO”.

Para que la victoria sea total, no solo debemos ver a nuestros enemigos retroceder sino que también necesitamos verlos aniquilados, de tal manera que no quede ni uno solo de ellos. Entonces, cuando eso suceda, proclamemos ¡Señor Jesús, tuya es la magnificencia, el poder, la gloria, la victoria y el honor! (1 Crónicas 29:11-12). Si ganamos estas batallas vamos a crecer en la vida cristiana.

El v.31 dice que el pueblo de Israel; 1) “Vio aquél grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios”; 2) “Temió a Jehová” y 3) “Creyeron a Jehová”. Es decir, fueron edificados. Además Dios se encargó de confirmar a Moisés como su siervo ungido para que la gente creyera en su autoridad delegada.

Si usted desea ser más edificado, necesita pasar al otro lado. Esta es una de las experiencias más maravillosas que el Espíritu Santo nos quiere hacer vivir para que de esa manera hagamos la preciosa voluntad de nuestro Dios.